¿Por qué el directorio debe cuestionar al CEO incluso en tiempos de éxito?

En contextos de resultados positivos, muchas organizaciones caen en una falsa sensación de seguridad. El buen desempeño económico puede generar comodidad, disminuir la fricción intelectual y, sin advertirlo, debilitar una de las funciones más críticas del directorio.

Para profundizar en esta temática, entrevistamos a Ricardo Fernández, socio de Amrop Perú, quien compartió una mirada clara y directa sobre el verdadero rol del directorio y los riesgos que aparecen cuando el éxito financiero reduce el nivel de cuestionamiento estratégico. Desde su experiencia, el éxito no elimina la necesidad de cuestionar; por el contrario, la vuelve aún más relevante desde una perspectiva de gobernanza corporativa.

El directorio no existe únicamente para reaccionar ante crisis. Su rol es anticipar riesgos, desafiar supuestos y proteger la sostenibilidad del negocio en el largo plazo, incluso y especialmente cuando los números acompañan.

VLOG01 (4)

El rol del directorio: cuestionar para fortalecer la estrategia

Cuestionar al CEO no es un gesto de desconfianza ni una señal de conflicto. Es una responsabilidad estructural del directorio durante la construcción de iniciativas, planes y decisiones estratégicas relevantes. Como destaca Ricardo Fernández, “el directorio, su trabajo es cuestionar al CEO. Soportarlo una vez que la decisión se ha tomado, que las decisiones se tomen. Pero cuando estás construyendo iniciativas, construyendo planes, el trabajo del directorio es cuestionarlo.” De este modo, el respaldo del directorio se vuelve relevante solo una vez que las decisiones ya han sido adoptadas; antes de eso, el cuestionamiento informado y riguroso es lo que permite elevar la calidad estratégica y reducir riesgos futuros.

Resultados positivos: una señal necesaria, pero insuficiente

Uno de los errores más comunes en los directorios es limitar la evaluación del CEO a los resultados financieros de corto plazo. Si bien estos son relevantes, no representan por sí solos un liderazgo completo ni garantizan la sostenibilidad del negocio. Fernández lo explica al señalar que, aunque los resultados inmediatos sean positivos, el directorio debe evaluar si el CEO está construyendo futuro, desarrollando talento, gestionando la rotación, fortaleciendo el posicionamiento de la empresa, anticipando la entrada de nuevos competidores e impulsando niveles reales de innovación. Como él afirma, “ese es uno de los temas del corto plazo que hay que mirar. Pero hay que validar si también está haciendo su trabajo en la rotación de su gente, en el futuro, dentro del posicionamiento de la empresa, cuál es su relevancia, si hay nuevos competidores, cuál es el grado de innovación que está teniendo. O sea, no solamente tienes como trabajo del directorio ver los resultados de los estados de ingresos y ganancias.”

El éxito financiero puede ser el reflejo de decisiones pasadas, pero el rol del directorio es asegurar que las decisiones actuales preparen a la organización para los desafíos que aún no son visibles.

El riesgo de evitar las conversaciones difíciles

Cuando el directorio elude temas complejos o incómodos, pierde su capacidad de generar valor. En lugar de actuar como un espacio estratégico, se transforma en una validación automática de la gestión ejecutiva. Fernández lo enfatiza: “si evitas temas difíciles, te dedicas sencillamente a hacer una caja de resonancia de lo que te trae la referencia general.” Hoy, los asuntos verdaderamente importantes rara vez son simples. Hablar de sucesión, cultura, innovación, gobernanza o competitividad implica incomodidad, debate y, muchas veces, tensión. Pero es precisamente en esas conversaciones donde se juega el futuro de la organización.

Crecimiento y confort no conviven

El crecimiento sostenido exige salir de la zona de confort, y esa salida comienza en el directorio. Cuando el entorno es favorable, el riesgo no es el error, sino la complacencia. Fernández lo resume con claridad: “crecimiento y confort en una empresa son dos palabras que no pueden estar en la misma oración.” Un directorio efectivo no busca unanimidad fácil ni tranquilidad aparente, sino decisiones sólidas, discutidas y alineadas con una visión de largo plazo, incluso cuando el presente parece estable.

Cuestionar al CEO en tiempos de éxito no es una postura confrontacional, sino un acto de liderazgo responsable. Es en esos momentos cuando el directorio demuestra su verdadero aporte: anticipando riesgos, fortaleciendo la estrategia y asegurando la vigencia de la empresa en el tiempo. Porque la buena gobernanza no se pone a prueba únicamente en la crisis, sino en la capacidad de hacer las preguntas correctas cuando todo parece ir bien.

 

Author:

Ricardo Fernández

To enable comments sign up for a Disqus account and enter your Disqus shortname in the Articulate node settings.